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Test de alcoholemia

Hace unos días me pasaron un link a un video de YouTube donde unos muchachos le toman el pelo a unos inspectores de tránsito durante un test de alcoholemia. Lugar: Plaza Independencia, Montevideo.

El tema es polémico, basta ver todos los comentarios que hay en YouTube respecto a este video. El inspector de tránsito (chancho o lobo gris como le dicen algunos) debe ser de los trabajos más «odiados» por la gente. Creo que nadie duda que hay que combatir que la gente tome alcohol y conduzca al mismo tiempo. El tema es que varias personas se quejan de que los inspectores disfrutan con poner multas y muchas veces están buscando recibir coimas. Por eso, éstas personas creen que está bueno jugarle una broma a los chanchos durante su horario de trabajo. Es algo que entiendo (y hasta me puede causar gracia ya que los muchachos lo hicieron bastante bien), pero no es algo que puedo compartir. Después de todo se le está tomando el pelo a alguien que está trabajando, en un horario nocturno y sabiendo que la mayoría de la gente lo mira feo. Tampoco es posible saber si justo ese inspector ha aceptado coimas o disfruta de poner multas.

Esto me lleva a pensar sobre una cosa aparte pero que está relacionada. ¿Qué efectividad tienen los controles de los inspectores de tránsito sobre otros métodos para reducir el número de personas que maneja habiendo tomado?

Hay dos problemáticas: por un lado está el fenómeno social del aumento del consumo de alcohol. Por otro lado hay cada vez más personas que manejan y toman a la vez. Probablemente la segunda sea una causa de la primera y/o a que la gente está siendo más irresponsable.

No me voy a meter ahora con el aumento del consumo de alcohol, ya que además de irme un poco de tema, no parece ser la principal preocupación de las autoridades.
Pues bien, ¿están siendo efectivas las autoridades en cuanto a persuadir a la gente para que no tome y conduzca a la vez? La táctica más aplicada por ahora ha sido el «miedo»: miedo a que me pongan una multa (que es cada vez más alta) y miedo a que me saquen la libreta. Por ahora no he escuchado cosas como «miedo a atropellar a una mujer embarazada». Hay falta educación en serio, no «clasesitas» de prevención.

Además, si sólo nos vamos a enfocar en que la gente no tome y maneje a la vez, hay que pensar otra cosas como por ejemplo: ¿cómo se va transportar toda esa gente que sigue tomando alcohol pero que ahora que no puede salir con el auto?. Las tarifas nocturnas de los taxis son prohibitivas y los ómnibuses casi no pasan. Si se quiere solucionar el problema, también hay que tomar en cuenta estas cosas.

Hay que analizar los problemas de una manera más global, ver todas implicaciones y así poder buscar soluciones integrales.

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